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Conversaciones desde la orilla
INTRODUCCIÓN A LA REVISTA
Ahí donde la materia se muestra en sus tres estados —arena, agua, aire—, la orilla no descansa. Grano contra espuma, espuma contra ola, ola contra grano: se empujan sin tregua, y la espuma, costura de los tres, se descose y
Ahí donde la materia se muestra en sus tres estados —arena, agua, aire—, la orilla no descansa. Grano contra espuma, espuma contra ola, ola contra grano: se empujan sin tregua, y la espuma, costura de los tres, se descose y se vuelve a coser con cada golpe de agua. Ningún minuto encuentra la orilla como la dejó el anterior. Nosotros apenas somos testigos. Del movimiento nos queda lo que alcanzamos a guardar, y lo guardamos como reliquia: una foto, un recuerdo, una historia. Nadie puede pretender entender una orilla sin caminarla entera, sin dejarse interpelar por el frío del agua en los tobillos, sin adentrarse en su trazado desparejo, sin atravesar la bruma de la primera hora. Quien recorre la costa sabe que todo lo que existe cambia de forma en el instante mismo en que la vista se pierde: el viento muda su canto, y la lucha de siempre vuelve a dibujarse en el horizonte, en el pasado, en el presente. Orilla quiere mirar ese intrincado punto donde todo se muda, y escribir dos cosas: lo que se ve
¿QUIÉN DIJO QUE MURIÓ EL ROCK?
Resulta cuanto menos intrigante observar cómo el paso del tiempo se encarga de hundir a las bandas forjadas en nuestro país cada vez más en el mar del olvido. Sin embargo, lejos de respetar una lógica temporal y cultural, el
Resulta cuanto menos intrigante observar cómo el paso del tiempo se encarga de hundir a las bandas forjadas en nuestro país cada vez más en el mar del olvido. Sin embargo, lejos de respetar una lógica temporal y cultural, el rock nacional se mueve sustancialmente en el sentido opuesto a la obsolescencia. Los grupos como Serú Girán o Pescado Rabioso traen consigo un discurso, que pese a ser una radiografía de la sociedad argentina de antaño, se puede aplicar casi en su totalidad al contexto político, económico y social actual. Aunque cabe destacar que luego de una progresiva extinción y deterioro de aquellos referentes de los años 70, 80 y 90, no se generó el recambio necesario para el “traspaso de mando” de los Spinetta, los García, los Solari, hacia nuevas voces. Al menos esa es la creencia colectiva de gran parte de quienes se sienten o sintieron identificados con este movimiento masivo.
Ahora bien, sería simplista casarse con un análisis de este tipo, principalmente porque estaríamos pasando por alto nuestra historia como sociedad, arraigada en la lucha, a
PRIMERO YO, DESPUÉS YO Y POR ÚLTIMO YO
Desde hace unos años, gran parte de los millennials y de la generación Z argentinos –en lo que bien puede considerarse un fenómeno mundial, catalizado por el surgimiento y la posterior masificación de las redes sociales– hicieron su propio repliegue
Desde hace unos años, gran parte de los millennials y de la generación Z argentinos –en lo que bien puede considerarse un fenómeno mundial, catalizado por el surgimiento y la posterior masificación de las redes sociales– hicieron su propio repliegue hacia lo individual. La pérdida de confianza en las instituciones gubernamentales y, también, en los movimientos colectivos –ya sean partidos políticos o sindicatos– vino de la mano del resurgimiento de una concepción plenamente individualista de nuestras vidas.
No obstante, el retorno a lo individual no es un fenómeno únicamente de nuestros tiempos. Veintitrés siglos atrás, el sujeto aristotélico –un animal político para el que la ética es inseparable de la vida en la polis– vio erosionada su identidad ante la pérdida de autonomía que sufrieron las polis griegas a manos de los macedonios. ¿Qué solución encontraron aquellos ciudadanos? Un repliegue hacia el individuo. En ese momento comenzó a surgir una escuela de pensamiento cuyo principal eje consistía en encontrar la libertad interior, y que volvió a tener un lugar preponderante en nuestros tiempos: el estoicismo. Como las polis
BUEN SERVICIO
Bajo una lámpara de calor que cubre medio brazo hay tres cocineros y cuatro camareros. 1:30. Ninguno se levanta de las sillas. La transpiración y el alcohol de las botellas sobrantes adormecen el frío. Adentro, el calor aguarda en
Bajo una lámpara de calor que cubre medio brazo hay tres cocineros y cuatro camareros. 1:30. Ninguno se levanta de las sillas. La transpiración y el alcohol de las botellas sobrantes adormecen el frío. Adentro, el calor aguarda en el salón vacío.
Es sábado. Hace media hora que terminamos. La piel de los cocineros brillosa por la grasa caliente, las manos callosas por agarrar constantemente un cuchillo. Vendados, cortados, sus dedos agarran la cerveza; ríen con voz pesada. Una de las cocineras parece haber empezado a fumar. Me cuenta una historia de cuando era chica y vivía lejos de la capital, de cuando empujaba una bicicleta cuesta arriba, por cuadras, solo para tirarse en bajada lo más rápido posible. Le da una pitada más al cigarrillo.
El horario de entrada es a las 17:30. Hoy faltó uno de los cuatro que cocinan; para cuando yo llegué, a las 17:00 en punto como de costumbre, las dos cocineras ya estaban ahí. La lista tenía ocho tareas; hacer la comida del personal la cuento aparte, porque aísla a un
CUERPOS QUE DUELEN, INSTITUCIONES QUE CALLAN
El dolor, en su definición biológica, es una señal de alarma: el sistema nervioso advierte sobre un daño inminente o ya existente. Pero cuando se vuelve crónico, difuso y sin una causa lesional evidente, las certezas de la medicina tradicional
El dolor, en su definición biológica, es una señal de alarma: el sistema nervioso advierte sobre un daño inminente o ya existente. Pero cuando se vuelve crónico, difuso y sin una causa lesional evidente, las certezas de la medicina tradicional empiezan a resquebrajarse. Ese es el escenario de la fibromialgia: dolor musculoesquelético generalizado, fatiga persistente, trastornos del sueño y alteraciones cognitivas, con un origen que todavía se discute intensamente en las ciencias médicas.
Durante décadas, la epidemiología clásica la abordó con su método de siempre: la búsqueda de factores de riesgo individuales, de biomarcadores específicos y de cadenas causales lineales. Ese esquema fue muy eficaz contra las enfermedades infecciosas, donde se podía identificar un agente discreto y una cadena causal relativamente simple. Pero cuando ese supuesto desaparece, como ocurre con los padecimientos crónicos, el paradigma no se adapta: reproduce la misma lógica con variables sustitutas —el gen, el rasgo de personalidad, el hábito de vida— sin cuestionar la arquitectura conceptual que las sostiene.
Con la fibromialgia, además, los estudios de laboratorio y las imágenes no muestran alteraciones visibles. Al no
BRÚJULAS ROTAS
"Y hoy ha llegado un nuevo tiempo, pero tú, tú no te has dado cuenta" Vasili Grossman - Vida y Destino Las brújulas que durante mucho tiempo guiaron a quienes tenemos una sensibilidad de izquierda se descalibraron. Algunos, por
"Y hoy ha llegado un nuevo tiempo, pero tú, tú no te has dado cuenta"
Vasili Grossman - Vida y Destino
Las brújulas que durante mucho tiempo guiaron a quienes tenemos una sensibilidad de izquierda se descalibraron. Algunos, por su resistencia a cambiarlas, corren el riesgo de que les estallen en las manos. El esfuerzo que debemos hacer para asumir su inutilidad es enorme; pero si no lo hacemos vamos a perdernos en un inmenso y desconocido desierto.
El tiempo avanza a velocidades que todavía no podemos o no queremos reconocer. El futuro, como muchas veces a lo largo de nuestra historia, parece estar en manos de unos pocos. Sin embargo, a diferencia de otros tiempos, los tecnomagnates –que se erigen como los conductores de esta nueva época– parecen encontrarse a miles de kilómetros de distancia de quienes estamos parados en la vereda opuesta, tan solo observando su indetenible avance.
Ellos siguen su camino sin mirar a quienes tienen al lado. Algunos lo hacen por su incapacidad para empatizar con los marginados; otros porque encuentran cierto regocijo en dejarlos ahí,
PIBES QUE NO VUELVEN
El pasado 5 de junio falleció Carlos Alberto Solari. Con él se cierra el telón de una Argentina para la que él escribió. Con sus claroscuros, con sus promesas y decepciones, cada vez más displicente. El Indio se lleva con
El pasado 5 de junio falleció Carlos Alberto Solari. Con él se cierra el telón de una Argentina para la que él escribió. Con sus claroscuros, con sus promesas y decepciones, cada vez más displicente. El Indio se lleva con él mucho más que poesía y aglutinantes populares: a su lado se entierra un acuerdo fundamental que construimos desde 1983 y con renovada fuerza a partir del 2001: la Argentina debe ser democrática e inclusiva. En 2026 no parece ser el caso. No son estas ideas las que escapan del entierro y toman especial vigencia.
Allá por 1974 la pobreza Argentina alcanzaba alrededor del 5% de los hogares. Pocos años después, a partir del Rodrigazo, trepó al 20%. Umbral que perforó y sobrepasa con sus fluctuaciones desde hace 50 años. Ya durante el infame ‘76, Solari y compañía formaron Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. ¿Qué país les quedaba por capturar sino aquel donde los buenos habían vuelto pero pasaban cine de terror?
A partir de la recuperación de la democracia, nuestro país vive un proceso doble,
Revista Orilla
Revista Orilla, un medio independiente que busca pensar la realidad política, social y cultural
Escriben
Martino Boggiano
Fundador
Felipe Colman
Fundador
Iestyn Hughes
Fundador
Giovanna Sol Messina
Escritora
Ivan Dimitroff
Escritor